El pasado Martes, 14 de Julio tuve una experiencia que no sé muy bien cómo describir. Tuvimos un incendio, del que posiblemente os habréis enterado por las noticias, en Sierra Cabrera, Turre. En un principio no pensamos que podía afectar al Centro, pero a las 9 de la tarde me llamaron, que estaba allí la Guardia Civil y había que desalojar la finca porque el fuego estaba ya muy cerca y había peligro. Así que cogí el coche y mi marido y yo salimos disparados hacia allí. La Guardia Civil no nos dejaba pasar, pero me puse un poco dramática y lo conseguimos.Cuando llegamos, los caballos ya estaban preparados fuera de sus corrales, aunque bastante nerviosos, y empezamos a planear cómo hacer para llevarles a la finca de un amigo fuera del alcance del incendio.
Solamente teníamos un remolque, así que lo utilizamos para el semental y su mula y el resto nos fuimos campo a través, por la noche y por un camino que no conocíamos.
La cosa no pintaba muy bien, Lizzie y yo no habíamos trabajado mucho últimamente (falta de tiempo por mi parte) y estaba muy nerviosa. Pero no había tiempo para tonterías así que salimos con Lizzie y otra yegua andando y el resto montados, mientras mi marido nos iluminaba el camino con las luces del coche.

Tengo que decir que a parte de lo dramático de la situación, pues si mirabas hacia atrás parecía que nos alejábamos del infierno, fue una experiencia de lo más positiva para Lizzie y para mí. Pasamos por terrenos muy diferentes y a cada cambio el coche hacía un ruido diferente al que Lizzie tenía que acostumbrarse. Hubo un momento donde cogió confianza y quiso ponerse a liderar el grupo, eso sí duró 3 pasos.
En fín, el Jueves por la noche trajimos a todos los caballos de vuelta a Equisense listos para ofrecer Terapia el siguiente Sábado.
Supongo que fue un ejemplo más de cómo de toda situación, por trágica que sea, puede tener su lado positivo.


